Open letter from the FARC, November 9, 2006
Señores:
James Petras,
Noam Chomsky, Jesse Jackson, Angela Davis, Michel Moore, Oliver
Stone y Denzel Washington
Recurrimos
a ustedes, símbolos de la intelectualidad y del pensamiento
honrado de la patria de George Washington, Abraham Lincoln y Martín
Luther King, para dirigirnos por su intermedio, al pueblo de los
Estados Unidos llamado a incidir, por encima de sus gobernantes,
en el futuro de paz, justicia y confraternidad de los pueblos
del mundo.
En febrero
de 2003 el avión de inteligencia de combate tripulado por
Thomas Howes, Keith Stansell y Mark Gonsalves, de nacionalidad
estadounidense, fue derribado por guerrilleros de las FARC en
territorio colombiano, en los pliegues de la cordillera oriental
que se extienden hacia el Caquetá. Los tres fueron hechos
prisioneros legítimamente, por cuanto estaban desarrollando
una acción de guerra en medio de un conflicto armado que
libran por el poder las FARC, Ejército del Pueblo, y el
Estado colombiano.
Howes, Stansell
y Gonsalves están vivos bajo custodia respetuosa y digna
en la selva. Son los únicos prisioneros de guerra norteamericanos
vivos en el mundo.
Washington
ha invertido miles de millones de dólares en el marco del
Plan Patriota del South Command intentando un peligroso como insensato
rescate militar. Por esa misma actitud el Presidente Uribe causó
en el pasado reciente la muerte lamentable de un ex ministro de
defensa, un gobernador y 8 militares. De hecho, durantes estos
tres largos años los prisioneros estadounidenses han corrido
riesgos innecesarios con los operativos militares que buscan su
liberación a sangre y fuego. Por esta causa no podemos
acompañar esta misiva con pruebas de supervivencia que
hubiesen podido llevarles, al menos, un poco de tranquilidad a
sus familiares, pero prometemos hacerlas llegar en ocasión
propicia.
Al pueblo
de los Estados Unidos le pedimos su solidaridad siempre generosa
para que presione ante el Presidente Bush una actitud de su gobierno
a favor del canje de prisioneros de guerra en Colombia, o intercambio
humanitario, como prefieren llamarlo en el Palacio de Nariño.
Tenemos que ganar esta batalla de humanidad, que además
puede abrir senderos para la paz con justicia social en este país.
Desafortunadamente
el manejo con cabeza caliente que el Presidente Uribe le ha dado
a la situación, ha sembrado de obstáculos el camino.
Cuando hoy se han generado grandes expectativas frente al canje
de prisioneros en Colombia, Uribe se ha apresurado a decir que
en un eventual intercambio no podrían incluirse a los guerrilleros
Simón Trinidad y Sonia por el hecho de estar en manos de
la justicia norteamericana.
Simón
Trinidad, vocero político de las FARC en los diálogos
de paz con el gobierno de Pastrana en el Caguán, fue extraditado
a los Estados Unidos bajo falsas imputaciones y sucios montajes
de la inteligencia militar colombiana y de la Fiscalía,
que nunca lograron ocultar la conducta retaliatoria motivante
de esa determinación.
A la cédula de ciudadanía de Sonia,
digna guerrillera campesina, le estamparon la huella digital de
una narcotraficante y hasta le cambiaron el nombre para poderla
extraditar.
A su llegada a los Estados Unidos fue recluida
durante 6 meses en un oscuro foso de castigo. Simón ha
permanecido siempre encadenado y aislado y se le ha impedido el
ejercicio pleno del derecho a la defensa legal ante un estrado
judicial extranjero que no habla su lengua ni tiene por qué
juzgarlo. Aunque no es integrante del Estado Mayor Central de
las FARC, pérfidamente las autoridades lo presentan como
tal para vincularlo a todo un concierto de delitos inventados,
entre los que sobresale el de terrorismo.
En ellos se
pretende castigar la resistencia de las FARC a la política
de recolonización neoliberal y de predominio del imperio
en Nuestra América, la del sur. Simón y Sonia fueron
extraditados a los Estados Unidos violando el dique constitucional
que prohíbe perentoriamente la extradición de nacionales
por razones políticas.
De corazón
deseamos el canje para poner término al largo cautiverio
de los prisioneros en poder de las partes contendientes, incluidos
Simón, Sonia, Howes, Stansell y Gonsalves. A no ser que
los gobiernos de Colombia y Estados Unidos, frente a estos prisioneros,
tengan alguna otra iniciativa razonable para convenirla con las
FARC. Lo importante es que todos recobren su libertad.
A Noam Chomsky,
a James Petras y a los pueblos de Estados Unidos y Colombia los
convocamos a levantar esta justa bandera del canje y de la paz,
que al mismo tiempo es un apoyo a la solución política
y diplomática del conflicto. Como lo hemos expresado en
reciente comunicado público dirigido a los militares colombianos
“los programas sociales, los cambios de estructura, los
acuerdos de paz, son más eficaces y poderosos que las balas
y los operativos”.
Nos gustaría
ver un cambio de actitud en el gobierno de Washington. Que en
lugar de calificar como organización terrorista a las FARC
con el resbaloso propósito de deslegitimar una organización
política y al mismo tiempo justificar su intervención
en un conflicto interno, piense en el derecho universal de los
pueblos al alzamiento contra regímenes injustos y oprobiosos.
El Libertador Simón Bolívar nos ha enseñado
que: “el hombre social puede conspirar contra toda ley positiva
que tenga encorvada su cervíz”, y que “cuando
el poder es opresor, la virtud tiene derecho para anonadarlo”.
“El hombre virtuoso se levanta contra la autoridad opresora
e inaguantable para sustituirle… por otra respetada y amable”.
Confiamos
en las acciones del pueblo pensante y amante de la paz que palpita
más allá del Río Bravo, buscando que los
conflictos del mundo y del continente se resuelvan civilizadamente
teniendo en cuenta la dignidad de los pueblos.
Reciban nuestro
saludo cordial.
De ustedes,
atentamente,
FARC-EP, Comisión
Internacional
Raúl Reyes, integrante del Secretariado
Montañas de Colombia, octubre de 2006
As
of August 3, 2007, this letter was available online at http://www.anncol.org/es/site/doc.php?id=2608