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La Segunda RevoluciĆ³n Verde

September 10, 2015 |

By Glenn Hurowitz

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Expogestión Orinoquía - Villavicencio, Colombia           

Es un gran placer para mi  estar aquí en la hermosa Orinoquía con ustedes. Gracias por la invitación, y los coordinadores del esta conferencia impresionante y importantísima por tenerme en cuenta para participar y aportar a este proyecto.

Estoy aquí para responder a la pregunta ¿Cómo romper el histórico vinculo entre el sector agropecuaria y la destrucción de ecosistemas nativos y el desplazamiento de comunidades indígenas?  

En esta iniciativa, hay dos metas que algunos en el pasado han visto contradictorias: la protección de nuestros recursos naturales preciosos y las comunidades que dependen en ellos – y el crecimiento del sector agropecuaria. Oímos mucho el grito, “Sí, me gusta mucho la naturaleza, pero soy realista: debemos alimentar una población global que está creciendo rápidamente, la cual  demanda un nivel más alto del consumo de cada persona. Es triste, pero debemos hacer decisiones difíciles.”

Estoy aquí para mostrarles que esta es una dilema falsa, podemos ser al mismo tiempo altamente productivos y amigables con el medio ambiente.  Muchos países y empresas exitosas ya lo han probado con crecimiento económico, desarrollo, y un renacimiento de la naturaleza.  

Entonces, en el mercado global de hoy, la protección del medio ambiente no solo no impide el crecimiento, sino que es además  una condición esencial para el crecimiento. La participación en los mercados internacionales requiere, y seguirá requiriendo la protección de selvas y bosques.

Llamamos este fenómeno, “La Segunda Revolución Verde.” La evidencia sugiere que este fenómeno aplica globalmente. Además, la historia de la Orinoquía y la de Colombia muestra claramente que este fenómeno ya está vigente aquí, y será aplicado cada vez más  en los próximos meses y años.

¿Qué significa esta “Segunda Revolución Verde” en especifico? Esta empezó con la identificación de que hay la posibilidad de aumentar el área y productividad en la agricultura y la ganadería sin la destrucción de ecosistemas naturales.

¿Como? Primero, la inversión intensiva generalmente produce más ingreso que la inversión extensiva – es decir, que usualmente aquellas inversiones dirigidas a aumentar la producción de la tierra  son económicamente mas rentables.

Pero, en el fondo, esta revolución está  basada en algo aun más sencillo: la extensa disponibilidad de tierras abandonadas. Estamos en una nueva etapa de la historia de la humanidad, en la que se ha cambiado radicalmente una de las creencias básicas de la civilización humana que se ha dado  por milenios,  la cual es asociar la expansión de la civilización con la destrucción de ecosistemas naturales para reemplazarlos con cosechas que existen solo para servir al hombre.  Ya hemos eliminado de la superficie de la tierra casi la mitad de las selvas naturales –y muchos humedales preciosos, como los de la Orinoquia. Es sencillamente una tragedia;  una tragedia que causó la extinción irreversible de una innumerable cantidad de especies y el desplazamiento de muchísimas comunidades indígenas y rurales. 

Sin embargo, esta historia de destrucción paradójicamente nos ha dado la oportunidad de expandir la agricultura sin más abuso ecológico.  Los pecados del pasado nos dan una oportunidad para un mejor futuro.

Según nuevos estudios, hay 125 millones de hectáreas de tierras abandonadas en el trópico por todo el mundo. Aun solo teniendo en cuenta las áreas de mas de cinco mil hectáreas – las más apropiadas para la agricultura de  gran escala – todavía nos queda unas 65 millones hectáreas de tierras abandonadas que se pueden aprovechar para la agricultura sin sobreexplotación de nuestras pocas reservas naturales. Para el caso Colombiano, hay 22 millones de hectáreas que se clasifican como “bajo-carbono” que tienen potencial para desarrollo agropecuario sin amenazar ecosistemas naturales.

En el presente  hay programas del gobierno para apoyar este cambio, por ejemplo el Plan Estratégico para Ganadería Colombiana 2019, el cual  estableció la meta de regresar 10 millones hectáreas de tierras no aptas para la ganadería, apoyar la intensificación de un mejor cultivo, y la implementación de técnicas silvo-pastorales que apoyan la restauración ecológica. Hay otras oportunidades en otros sectores. Además, me alegró oír el compromiso del ministro de agricultura, y otros participantes para la protección de los ecosistemas nativos y las comunidades indígenas. 

Entonces, la posibilidad de  que haya desarrollo agropecuario cuidando el medio ambiente al mismo tiempo sí existe.  Es importante resaltar que el mercado internacional también exige  productos libres de deforestación o conversión de otros ecosistemas nativos. Hay dos grandes ejemplos de éxito de este fenómeno.

El primer gran éxito de esta segunda revolución verde es  el  de Brasil en la Amazonia. Durante los noventa, científicos desarrollaron nuevas variedades de cosechas, entre ellos soja, que por la primera vez, pudieron crecer bien en los trópicos. Eso causó una onda gigante de deforestación en la Amazonia y otros partes de América Latina.  Históricamente, la gran mayoría de la deforestación en la Amazonia se había causado por la ganadería. Pero, con estas nuevas variedades de soja, se aumentó hasta un cuarto de la deforestación – y fue una crisis. En 2004, Brazil deforestó casi 30,000 kilómetros cuadrados de la Amazonia, un récord.

Este nivel de deforestación provocó una gran preocupación  no solamente en Brasil como también el resto del mundo.  El destino de los ecosistemas del trópico se ve como uno de los tesoros naturales del mundo – y además estos ecosistemas contienen yacimientos de carbono tan grande que ellos son cruciales para la seguridad del clima. Entonces, hay preocupación por todo el mundo cuando existen amenazas a estos ecosistemas, y especialmente a su riqueza de biodiversidad. 

Particularmente en Europa, el destino para mucha de la soja exportada de Brasil, organizaciones non-gubermentales lanzaron una estrategia para combatir la deforestación. Estas se enfocaron en los últimos clientes de la soja y la carne cuyo origen fue   la soja de Brasil – los supermercados, los McDonalds u otras cadenas de comida rápida fueron parte de dicha preocupación por parte de los consumidores. Expusieron los vínculos de estas empresas  con la deforestación, y de repente, muchos consumidores  sintieron rechazo hacia los productos que antes amaban.

Realmente, puede ser difícil disfrutar una Big Mac, un bistec, o pollo frito cuando estás pensando en la destrucción de selvas o pantanos, sus habitantes animales, y sus comunidades.  Y muchos de los empleados – u empleados prospectivos tampoco quisieron trabajar para una empresa que se ve involucrada en la deforestación.

Estas famosos y grandes empresas no quisieron ofender a sus propios clientes – o recibir una reputación de inhumanidad. Además, ellos tenían otras opciones para obtener las materias primas  que necesitaban. Entonces, el paso siguiente fue el presionar fuerte a sus  proveedores – los grandes  comercializadores ABCD – Archer Daniels Midland, Bunge, Cargill, Louis Dreyfus.  Bajo esta presión, estas empresas ordenaron parar inmediatamente todas sus compras a  sus proveedores, los cuales  estaban involucrados en la deforestación.

Estas empresas y sus colaboradores locales entonces crearon “El Moratorio de Deforestación de soja” en 2006. Bajo este acuerdo, estas empresas rechazaron comprar soja relacionada  con la deforestación.  Para ello crearon un mecanismo innovador de responsabilidad comunitaria. Para obtener acceso al mercado internacional, cada distrito tenia que demonstrar que ha eliminado la deforestación. Los que todavía tenían altos niveles de deforestación no se les permitía  vender su soja a los participantes del Moratorio. Inclusive si eras un granjero responsable, pero no tu vecino y este estuviera aun deforestando sus tierras,  el tampoco hubiera podido vender sus productos al mercado internacional.

Entonces, rápidamente, casi todos los granjeros tenían un incentivo para asegurar que sus vecinos también participaran  en el Moratorio,  lo que generó una rápida transformación hacia una agricultura libre de destrucción ecológica. En menos de 3 años, el nivel de deforestación generado por el cultivo de  la soja en la Amazonia Brasileña disminuyó su participación del  25% del total de deforestación  del país a solo  un .25%!.  Después  de un proceso similar, en el caso de la ganadería en la Amazonia brasileña se dio un progreso similar, en el cual Brasil ha reducido el nivel de deforestación en la Amazonia en  aproximadamente dos tercios. Este progreso es el éxito mas grande de todo el mundo para combatir el cambio climático.

Pero, no quiero decir que la situación en Brasil está completamente solucionada. Durante los últimos dos años, después de una década de progreso, el nivel de deforestación saltó a 5000 kilómetros cuadrados. Todavía, es menor al  veinte por ciento  que se presentó  en los años de destrucción ilimitados, pero podemos ver  algunas causas de preocupación: Se ha  generalizado el deterioro en la gobernanza asi  como corrupción dentro de unos ministerios importantes. Además, la conversión de ecosistemas como el cerrado continua. Sin embargo, el nivel de deforestación se ha reducido dramáticamente  y todavía se constituye como un gran caso de éxito.

Muy bien, eso sí es un caso de  gran éxito ecologista – pero, ¿cómo fue el resultado económico? Como muestra este grafico, a la misma vez que Brasil reducía su deforestación, también multiplicaba la producción de soja y ganado dramáticamente. Lo anterior demuestra que esta segunda revolución verde si es posible.

Intentamos difundir este éxito a otras regiones, que también estaban bajo la amenaza de destrucción ecológica. Un área de preocupación muy fuerte para nosotros fue la del sureste Asiático, donde se destruían las selvas  y paraísos de Indonesia y Malaysia,  para establecer allí una expansión masiva de plantaciones de aceite de palma y otras plantaciones forestales para la producción de papel y caucho. Esta expansión destruyó alrededor de  50,000 mil kilómetros cuadrados, llevando al borde de la extinción  a especies como tigres de Sumatra, elefantes pigmeos, rinocerontes  y orangutanes.

Cuando esta destrucción fue publicada en los últimos dos años por una alianza global dedicada a la conservación, el cambio  se dio rápidamente.  Ahora, las grandes empresas saben que sus clientes quieren comida u otros bienes, producidos bajo el  cuidado de  los ecosistemas.  Kellogg, Unilever, Nestle, Johnson y Johnson, y muchísimas otras grandes empresas han establecido políticas de “No a la deforestación, no a la destrucción de pantanos y humedales, y no  a la explotación de derechos humanos”  lo que ha llevado a que estas insistan en la eliminación total de estos actos en  sus cadenas de suministro (Como muestra este grafico).

El incentivo del mercado no operó solo. Se presentó además una  fuerte presión desde el sector financiero. Los fondos de riqueza soberana, el primero de  ellos el fondo nacional de pensiones de Noruega, ha desinvertido en  más de 23 grandes empresas de aceite de palma, y muchas otras empresas involucradas en procesos  de tala ilegal. Recientemente otras empresas de origen privado con capitales de mas de cinco trillones de dólares,  se han involucrado en estos llamados por la eliminación de la deforestación las cadenas de suministro alrededor del mundo.

Como resultado de esta presión, así como del convencimiento de que sus empresas pueden crecer sin destrucción ecológica, empresas que representan  más del 90 por ciento del tratado global de aceite de palma,  han promulgado políticas estrictas contra la deforestación. Todavía, hay mucho más trabajo por  hacer para poder cumplir estos compromisos, pero el progreso ha sido impresionante, considerando la mala reputación de la industria de aceite de palma asiático. El sector de palma colombiano tiene la oportunidad de tener una buena reputación en el mercado global, y aun atraer un precio con suplemento para la sostenibilidad.

Este fenómeno es ahora global. Aun Cargill, que históricamente no se ha considerado como líder en sostenibilidad, reconoce el poder de esta idea. Cuando fue instalado recientemente como el nuevo jefe (CEO) de Cargill, David MacLennan reconoció la nueva realidad del mercado global con un comentario: “Las expectativas del mundo por la  transparencia es un gran desafío para Cargill. La gente quieren saber que está dentro de su comida, y de donde viene su comida.”

Hay una realidad.  Cargill no ha sido perfecto en cumplir el espíritu de estas palabras por causa de falencias gerenciales. Sin embargo, aun se encuentran en proceso de cambio. Y sus competidores están haciendo más. Esta primavera, ADM ha extendido su política de no deforestación a la soja de America del sur, y lo están lanzando  fuertemente. Como es el caso de  otras políticas de protección ecológica, la de ADM protege no solo las selvas primarias, sino todas las áreas de alto valor para la conservación, y todos los ecosistemas que tengan altos niveles de carbono – que describe este grafico. Importantísimo: esta política no solo aplica a la Amazonia sino a toda América Latina. ADM y sus socios representan mas de 20 por ciento del mercado para la soja.

 Estas políticas apoyan la expansión de la agricultura y la ganadería (y, realmente, facilitan el acceso de productos a los mercados internacionales), pero requieren la protección de los  ecosistemas, incluso los de los llanos. Tengo la expectación que en los próximos meses, muchos otros comercializadores  también promulguen políticas similares. Hay mucho apoyo que está disponible para ayudar productores a cumplir los requisitos de estas políticas. Por ejemplo, las organizaciones The Forest Trust, The Nature Conservancy, Earth Innovation Institute, y WWF tienen programas aquí en Colombia en que trabajan, y proveen consejo y apoyo a los rancheros y granjeros.

Por supuesto, el sector privado es solo  parte de la solución, especialmente en el  largo plazo. Pero la transformación internacional del sector privado puede ayudar al logro de algunas mejoras en la gobernanza. Hemos discutido ya unos programas del Gobierno Colombiano y gobiernos locales para ayudar esta transición. Además la conservación creerá la oportunidad de participar en programas internacionales de financiamiento de conservación, que se llaman REDD+. Los niveles de financiamiento ahora no son muy altos ahora, pero todavía existen oportunidades – y con la conservación Colombia y la Orinoquia estarán elegibles por la participación cuando aumenta el nivel de financiamiento después de 2020.

Pero, hemos visto en otros países una realineación política, en que las mismas empresas que alguna vez cabildeaban y sobornaban a los gobiernos para debilitar la protección  de la naturaleza,  ahora tienen una incentiva comercial fuerte para  asegurar que sus competidores sigan los mismos estándares que ellos. Eso también me da esperanza.  Y muchas instituciones internacionales – bancos, gobiernos, y organizaciones no-gubernamentales han mostrado su voluntad de proveer financiamiento para incentivar la protección en las cadenas de suministro. 

Para mi, Colombia y la Orinoquia en particular tienen todos los ingredientes para la obtención del éxito ecológico y comercial que pueda inclusive superar lo que Brasil ha logrado. La tierra existe, así como una historia de éxito en la conservación, un sector agropecuario avanzado, ya es un líder en muchas áreas, y el compromiso del gobierno y de la gente. Si, aún hay  mucho trabajo por hacer para poder  asegurar que la producción de ganado,  aceite de palma,  soja , azúcar, y caucho no cause daño, pero se puede hacer, y ya ha comenzado.

Muchas gracias.

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